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Orientación laboral y machine learning: resultados con OpenAI – ChatGPT

Como no soy nada sensacionalista me he limitado a un titular modesto y descriptivo pero, en realidad, en este escrito quiero mostrar mi asombro con los resultados que estoy obteniendo probando ChatGPT en el trabajo de orientación laboral. Y tampoco sabría decir si asombro es la palabra más ajustada para una sensación que puede ir de lo interesante a lo aterrador.

Hace tiempo que empecé a probar herramientas de machine learning. A menudo cuento que el único curso que repetí en mi vida es uno de machine learning en el que aprendí los conceptos y el uso de algunas herramientas en la nube. Me encantó, pero se quedó ahí. Comprendí los principios, el cómo se hacía, los distintos tipos de machine learning… pero en ningún momento fue algo que incorporara a mi trabajo o a mi vida en general.

Desde esa he probado, siempre de forma incipiente y sin profundizar, herramientas como Midjourney. Nada de lo que he probado me ha parecido realmente útil o, mejor dicho, suficientemente eficaz y fácil de usar para que cambiaran algo importante en mi práctica habitual. De hecho Midjourney, a través de Discord, me parece un rollo, a pesar de que tengo algún compañero que ya la está utilizando en orientación laboral. Espero que me enseñe, porque yo, no me aclaro.

En los últimos meses he practicado con DALL·E. La imagen del anterior post de este blog está obtenida con esa herramienta. Tengo la impresión de que es una herramienta que podrá ayudarme a generar imágenes neutras o de un estilo concreto. Una ayuda que seguramente volveré a utilizar pero en ningún caso un cambio radical e inmediato.

El caso de ChatGPT es definitivamente distinto. Se trata de una herramienta tan simple que resulta intuitiva. No hay que saber hacer nada, solo ejecutarla. Y sí, los resultados pueden hacer cambiar mi práctica habitual casi de inmediato. Puede que haya quien no lo considere así. De lo que estoy seguro es de que no habrá nadie que no coincida en que plantea muchísimas e interesantes cuestiones sobre la práctica profesional de la orientación laboral y, en mi opinión, de un número infinito de profesiones.

Más que plantear todas esas preguntas querría hoy mostrar algunos de los resultados que comento. Solo un par, los que resultan más evidentes, sencillos e intuitivos y que en algún momento ya he compartido en redes. Hay otros resultados, que animo a experimentar, en los que las conversaciones llegan a producirte esa sensación que mencionaba que va más allá de la sorpresa para llegar a una inquietud cercana a la que nos producía HAL 9000.

Vamos con un par de sencillos ejemplos. Primero utilizemos el chat para pedirle que me ayude a realizar algo habitual en búsqueda de empleo: una carta de presentación y un CV. En las imágenes puede verse el resultado, un resultado que tarda segundos en dar.

Si le pido que me ayude a escribir una carta de presentación:

He mantenido el error en la pregunta (sarta en vez de carta) para mostrar que el Chat puede superar cuestiones como esa, las erratas o las distintas palabras que utilizamos para lo mismo (Resumen, Cv, curriculum…). Por cierto, en inglés los resultados son mucho más completos, podría decirse que mejores.

Si le pido que me ayude con un CV:

El CV que proporciona puede copiarse directamente con un click donde pone copy code, en la parte superior del documento, y llevarse a un procesador de textos para editarlo. En este ejemplo el resultado completo fue el siguiente:

Se trata de un ejemplo con una pregunta muy general. Cuanta más información le demos más nos concreta el resultado. Además, se preocupa por si ese resultado ha sido el que buscamos:

Y en estas cuestiones es donde se me hace más impresionante, en lo que añade al resultado concreto. En estos ejemplos muestra un entusiasmo y amabilidad que ya querrían muchos servicios que conozco. Y es que alguna de las primeras cuestiones que nos plantea la herramienta tienen que ver con cómo estamos realizando la orientación hoy en día.

Pero querría evitar la cuestión de las preguntas que surgen. Prefiero evitarla porque me parece que precisa algo más que un artículo. Las preguntas que surgen son innumerables en lo que refiere a nuestra profesión, a cómo la llevamos a la práctica, a cómo las personas se van a seguir acercando a los servicios de orientación o a cómo vamos a incorporar esta tecnología. Además no solo es que la lista de preguntas es muy larga, también precisamos acertar con las preguntas a realizar. Ya se sabe, lo que importa es la pregunta, no tanto la respuesta. Si no hacemos las preguntas correctas nunca vamos a dar con una respuesta adecuada. Necesitamos dedicar tiempo a las preguntas que vamos a hacernos.

Lo que no va a resultar oportuno es empezar a argumentar contra una tecnología que no va a hacer más que crecer y mejorar. Y menos hacerlo utilizando argumentos como la necesidad de la presencialidad, el papel de la relación personal o el habitual de esta herramienta no es para las personas con las que trabajo.

La herramienta es, insisto, tremendamente intuitiva y fácil de usar. Y proporciona respuestas que a veces no damos o no queremos dar (el CV) pero que las personas demandan. Incluso da algunas respuestas que hasta ahora pensábamos que solo podíamos dar de forma personalizada y que, a diferencia de contenidos como los modelos del Cv o los consejos de uso de un portal de empleo, escapaban a la automatización. Si le pregunto si puede acompañarme en mi búsqueda de empleo, me responde cosas como estas:

Insisto, no quiero entrar en las preguntas ni en las posibles respuestas. Por ahora voy a seguir experimentando y, sobre todo, empezar a trabajar en el aula con ChatGPT, especialmente con quienes más alejados puedan estar de esta tecnología. No me llega el día…

En cuanto a las preguntas me quedaré con una que hizo la compañera Lourdes C. Inglés al hilo de un tweet sobre el tema y que me pareció de lo más oportuna y acertada: << ¿Son las máquinas las que parecen más humanas o las personas las que suenan más como una máquina? >>

Describiendo nuestras experiencias: cargo, puesto o categoría profesional

Image credit Alabama Extension on Wunderstock(license)

En mi trabajo como orientador laboral a menudo me plantean cómo mencionar cada una de las experiencias profesionales, concretamente en el CV o en un perfil en Linkedin. La cuestión concreta es saber qué debemos poner exactamente para describir lo que hemos realizado. Las dudas se centran, por ejemplo, en si poner el puesto, la categoría o la titulación.

En este aspecto, muchas personas con experiencia en la administración o aquellas que vienen de ámbitos muy académicos como las universidades suelen ser completamente formales y tratar de referirse a cada experiencia remitiendo a lo que pone en su nombramiento o al puesto concreto, aunque este no diga nada a alguien que no haya trabajado en ese entorno.

Otras personas, habitualmente de sectores en los que la categoría tiene mucho peso, como la construcción o el metal, suelen encabezar cada una de sus experiencias como oficial de 2ª o similar.

Y aún hay aquellas que titulan cada experiencia tal y como el puesto viene referido en el convenio colectivo, aunque esto no se corresponda en absoluto con lo que han hecho.

Pero es esto último lo que importa, lo que realmente hacemos en cada puesto. Es más, lo que importa es el impacto que nuestras acciones, nuestro trabajo, tiene en la organización o en el proyecto. Me explico.

Debemos elegir un buen descriptor para cada experiencia, una denominación que describa de forma lo más concreta posible qué soy (fontanero/a, administrativo/a, docente…) y después describir y explicar brevemente en qué consistía el trabajo.

La forma más habitual de describir las experiencias es enumerar tareas o funciones. Y no está mal. De hecho, dependiendo del caso, puede resultar muy conveniente hacerlo así.

¿ Cuál es el problema ? Que las tareas no nos hacen diferentes. En cada profesión, casi todos hacemos las mismas tareas o son muy similares. Lo realmente diferenciador es lo que conseguimos, lo que logramos y cómo lo hacemos.

Así que las descripciones laborales pueden contener tareas pero resultarán mucho más diferenciadoras y atrayentes en la medida en que señalemos lo que hemos conseguido, en la medida en que podamos mencionar qué aportamos, qué se mejoró o qué cambió tras nuestro paso.

Claro, esto no siempre es fácil. Es más, no siempre es posible. Es especialmente difícil en empleos de poca duración o en experiencias en las que se nos contrata para realizar una sola función, a veces monótona y poco enriquecedora. Pero existen alternativas para otras experiencias que no siempre tenemos en cuenta.

Una alternativa interesante es señalar cualquier tipo de progresión. Por ejemplo, que tras varios contratos temporales la empresa decidió apostar por mí o que empecé con unas funciones muy limitadas y acabé haciendo estas otras. Y esto, las progresiones, el aumento en las funciones y responsabilidades o la mejora de resultados tras cierto periodo de tiempo, son habituales en cualquier trabajo.

Y, aún así, no siempre podremos señalar todo esto. Si no podemos, pues nada, a recurrir a las tareas o funciones. Pero si podemos, mejor que mejor.

Eso sí, huyamos de pensar que lo importante para valorar nuestra experiencia o saber hacer es la categoría profesional, la plaza o el puesto concreto tal y como viene en un convenio o en una RPT.

Procesos de selección y mércalo laboral con Antonio Montoya

Las presentaciones llenas de adjetivos extremos en lo profesional me hacen sentir poco cómodo. Cuando personas que no te conocen o no han trabajado contigo te califican como un gran profesional no acabo de entender cómo pueden llegar a esa conclusión.

Por eso que tampoco me gusta introducir a otros en esos términos. Y en este caso, además, no lo preciso. Presentar a Antonio Montoya es, en realidad, muy fácil. Solo hay que pensar en algunas cualidades que apreciamos en las personas y que yo valoro muy especialmente: La generosidad, el compromiso, la amabilidad, la orientación a los demás o la capacidad de escucha. En mi caso he podido comprobarlas en una relación a distancia que ya dura años, en la que voy conversando con él y observando lo que publica. Incluso lo que la vida le va dando y que bien se merece.

En lo laboral Antonio Montoya es un profesional de recursos humanos que ha venido trabajando en funciones de selección y de prevención y que desborda eso que mencionaba, generosidad y compromiso.

Lo primero, su experiencia en el área de RRHH o en proyectos de empleo, es lo que hoy quería aprovechar para empezar a incluir otros puntos de vista y aportes en este blog de empleo y orientación laboral.

Lo segundo, su generosidad y compromiso, su capacidad para generar relaciones y cuidarlas (eso que llamamos networking y que en su caso se queda corto y artificial) es lo que hace tiempo me hizo pensar en él para empezar a enriquecer este blog con otros profesionales, con sus aportaciones y puntos de vista.

Espero que quien vea la entrevista pueda sacar buenas ideas y aportes útiles, especialmente quienes estén en búsqueda de empleo o se planteen lanzarse a buscar nuevas oportunidades.

¡ Gracias Antonio !