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Entornos de trabajo enfermizos y mortales

Entornos de trabajo enfermizos: salud mental, muertes y empleo

Hay una triste cifra del mercado laboral que espero al principio de cada año: la cifra de personas que mueren mientras trabajan

En este 2025 la cifra ha sido especialmente triste. Siempre lo es, porque es triste y lamentable morirse trabajando. Pero digo que es especialmente triste porque ha aumentado en 75 personas. En total 796 personas han fallecido trabajando en España durante 2024. Lo dicho, 75 más que el año anterior. ¿ Cómo puede ser ?

Cómo puede ser que en un país como el nuestro aumentemos el número de fallecidos trabajando en vez de disminuirlos.

No creo que la respuesta sea compleja. Es más, no es difícil pensar en las condiciones laborales y concretamente en la sobrecarga de trabajo y el estrés. Cuando menos a mí no me es difícil atribuir las muertes y los accidentes a las condiciones de trabajo porque es lo que escucho día tras día en mi ejercicio profesional.

Las personas con las que trabajo, que buscan empleo y/o nuevas salidas profesionales, hace tiempo que no se quejan exclusivamente del salario. Obviamente de eso también pero no tanto como podría pensarse en un primer momento. Las quejas más habituales y a las que le dedicamos más tiempo de conversación, tienen que ver con los climas laborales, con la falta de reconocimiento, con la falta de respaldo, con la falta de perspectivas de desarrollo y con el comportamiento de personas concretas, específicamente mandos intermedios y compañeros/as.

Hay muchas personas viviendo en entornos laborales no solo irrespetuosos sino enfermizos. Hay millones de personas para las que el trabajo es una tortura (Un 11,2% de los trabajadores en España sufren mobbing y un 30% está en riesgo de sufrir acoso). Es más, de forma periódica y continuada se nos presentan casos de acoso laboral injustificables e incomprensibles desde cualquier punto de vista. ¿ Cómo se puede no hacer nada durante años para parar el acoso y persecución contra una persona concreta ? ¿ Cómo se puede desde la responsabilidad de la gestión de RRHH contribuir a hacer más grande un problema de acoso en vez de solucionarlo ? Con este escenario es muy complicado poder rebajar las muertes, los accidentes y las enfermedades derivadas de trabajar.

Urge un cambio en los ambientes de trabajo que parta del respeto a las personas. Este es el punto de partida, las personas y el concepto mismo del trabajo.

El trabajo no es un lugar (nunca mejor dicho pues el trabajo hace tiempo que dejo de ser un lugar al que vamos y salvo algunas profesiones en industria o hostelería ya no es algo ligado a un espacio físico) al que vamos de forma alienada como una herramienta más del engranaje. Hace mucho que esto no es así. En el trabajo somos personas con necesidades humanas entre las que cabe destacar el respeto o la necesidad de ser escuchado/a.

El trabajo, como todo en la vida, debe tener un sentido y un propósito. Sin él lo normal es caer en la desmotivación y en toda una deriva de sensaciones, sentimientos y situaciones que en nada van a favorecer a las personas ni a la empresa. Es más, precisamos que ese sentido del trabajo, ese para qué, esté ligado a la mejora profesional a un progreso personal, del equipo y de la organización. Hablamos, a mayores de generar un clima saludable en la empresa, de la mejor forma de atraer y mantener el talento.

Debemos, por tanto, empezar a diseñar entornos laborales mentalmente saludables. Es una necesidad. No es una quimera ni una frase hecha ni un capricho o una banalidad: es una necesidad imperiosa si queremos mejorar nuestra salud en general y la mental en particular.

Necesitamos aportar un diario granito de arena con nuestro comportamiento, tanto evitando lo que no es tolerable (gritos, infravaloraciones, aislamientos, juicios de valor…) como no permitiéndolo por parte de otros. Pero, sobre todo, precisamos, como afirma Sara Berbeldiseñar políticas sociales mentalmente saludables que impliquen cambios estructurales en el trabajo.

Esto, cambiar de forma estructural los entornos de trabajo y combatir la precariedad, es lo único que nos va a permitir evitar muertes y enfermedades. Si no hacemos esto las personas seguirán yendo a trabajar como si fueran al matadero, seguirán tomando medicamentos para sobrellevarlo (el 70% de las camareras de piso toma fármacos para el dolor y la ansiedad) o se seguirán suicidando.

Sí, se pueden generar mejores entornos de trabajo, se puede vencer la precariedad, existe otra forma de trabajar que es más compatible con la vida. Y sí, podemos conseguirla.

Un par de retos de la orientación

Foto de Suzy Hazelwood

En septiembre del pasado año nuestro incansable y apreciado compañero Juan Martínez de Salinas publicó un completísimo artículo sobre orientación laboral que compartió en Linkedin y que, como es habitual en sus publicaciones, logró mucha difusión y generó mucho debate.

No era para menos pues el artículo señalaba la mayor parte de las cuestiones que hoy día rondan a la orientación laboral, plateándose desde su mismo título cuál será su futuro. Mencionaba desde sus problemas y retos, hasta las cuestiones más delicadas, pasando por alguna propuesta innovadora o por los cambios que se han producido en los últimos años. 

No me enrollo. El artículo está en el enlace y, como decía y señalaba en los comentarios del mismo, daría para unas jornadas de varios días.

En mi caso, de forma mucho más breve, me gustaría destacar solo dos de los puntos que Juan tocaba y que, creo, merecen una atención especial.

El primero se refiere al aporte de la orientación. Un tema siempre en cuestión, la verdad. Parece que a pocas personas se le escapan los aportes cualitativos que tiene el acompañamiento y la información en nuestro desarrollo y en la toma de decisiones en educación, en formación y en el empleo. Pero es muy importante insistir una y otra vez en los aportes cuantitativos, entre otras cosas porque no tenemos muchos, porque no son muy conocidos y porque no siempre nos dicen lo que queremos escuchar. De ahí que datos como que la orientación laboral influye hasta en los salarios que las personas llegan a cobrar debemos difundirlos y repetirlos hasta la saciedad, que suele decirse. Y, sobre todo, debemos reclamar más datos, investigaciones y estudios que puedan mostrar cuantitativamente el resultado y la influencia de nuestro trabajo.

La segunda cuestión que me parece crucial entre las que menciona Juan es la de escuchar a quienes participan en los servicios de orientación, fundamentalmente a aquellas personas que acuden porque están en situación de desempleo y muchas veces con dificultades socioeconómicas o de otro tipo.

Digo especialmente porque son estas personas las que habitualmente menos conocen los servicios de empleo (por ejemplo los que figuran en la renovada Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Empleo, tan importante para nosotros), siendo quienes más los precisan y a quienes menos escuchamos.

Dirigimos programas a colectivos específicos, con dificultades de conciliación, con problemas de integración, de adaptación o formación pero después no tenemos en cuenta esas circunstancias en el desarrollo de esos programas o en los mismos servicios de orientación. Demasiadas veces su participación y su voz se queda en una encuesta de evaluación. Es más, en este último año que tanto se ha debatido por la reforma de los subsidios se ha hablado muy poco de quiénes lo cobran o de cuáles son sus circunstancias.

Hacer visibles a quienes participan en los programas de orientación y de apoyo al empleo es un buen primer paso de puesta en valor. Al final del artículo puede verse una muestra de esta práctica en una entidad amiga como es la Fundación Erguete, una de las ejecutantes de un Programa Integrado coordinado por Eapn Galicia que finaliza mostrando resultados y proponiendo buenas prácticas en la inclusión sociolaboral.

Pero debemos ir más allá si queremos que nuestros servicios ganen en eficacia y sean considerados de valor. Una orientación laboral que realmente pueda cosiderarse sistémica no solo debe tener en cuenta las circunstancias de las personas que participan sino que deben hacerlas protagonistas y copartícipes al mismo tiempo que se pide compromiso y responsabilidad. Todo un reto. Bueno, dos 😉

La renovada Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Empleo

El 1º de mayo, día de los trabajadores, se publicó en el BOE la nueva Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Empleo, un Real Decreto que, a mayores de constituir el marco para el funcionamiento de los Servicios Públicos de Empleo, es una referencia para los servicios de empleo en general. Hablamos de los servicios de empleo garantizados a todas las personas, empresas y entidades en todo el territorio y que se concretan en:

  • Servicios de orientación para el empleo personalizada, integral e inclusiva.
  • Servicios de intermediación, colocación y asesoramiento a empresas.
  • Servicios de formación en el trabajo.
  • Servicios de asesoramiento para el autoempleo, el emprendimiento viable y la dinamización del desarrollo económico local.

Se trata de una publicación que de por sí debería comentarse en su totalidad pues no solo los servicios específicos que establece y regula son importantes. Otras cuestiones como las definiciones o los principios transversales (15, todos clave para garantizar derechos y la necesaria y demandada eficacia de las políticas de empleo) son fundamentales para quienes trabajamos en esto del empleo y para quienes buscan trabajo, formación o desarrollo profesional.

Incluso la introducción preliminar previa a las disposiciones generales resulta más que interesante.

En esos párrafos previos podemos encontrar cosas tan importantes como la referencia a contar con estructuras territoriales y sociales con las que colaborar, concretamente con las entidades del tercer sector (que <<atienden a personas de colectivos especialmente vulnerables y lo hacen con un personal orientador especialmente cualificado>>) con las entidades locales, con el sistema de FP, con las Universidades, con las empresas privadas especializadas en orientación laboral y en procesos de recolocación, con los servicios de empleo de los interlocutores sociales y con las entidades de formación en el trabajo que dispongan de personal orientador.

En esos mismos párrafos introductorios no solo se habla de estructuras, leyes o conceptos. También de las personas, concretamente del personal de orientación que señala como lo más importante:

Y, lo más importante, en cuanto al factor humano, habrá que desarrollar la configuración de un perfil profesional del personal orientador laboral del Sistema Nacional de Empleo que, prestando su trabajo en cualquier ámbito, público o privado, tenga un marco de competencias profesionales visibles, evaluables y acreditables homogéneas. En toda la gobernanza de este factor humano, está teniendo una especial importancia el trabajo realizado por la red de los veinte Centros de Orientación, Emprendimiento, Acompañamiento e Innovación financiados con los fondos del Plan de Recuperación y que están configurados como el lugar de encuentro físico y virtual de toda la red de orientación. Uno por cada una de las diecisiete comunidades autónomas, más otros dos en las ciudades de Ceuta y Melilla y otro estatal.

Y, finalizando las menciones a la introducción, decir que ya aquí se establece como marco el << acompañamiento profesional a lo largo de toda la vida laboral, que precisan las personas trabajadoras, ya estén ocupadas o en desempleo y también a la pequeña y mediana empresa. Unos servicios garantizados que están bien definidos y con la financiación de Estado asegurada >>

Ya digo, un texto muy completo e importante que precisará de más análisis y comentarios que seguro otros compañeros harán pues cada uno de los servicios que conforman esta Cartera Única darían para sendos artículos con muchas cosas que comentar. En mi caso también tendría mucho que decir sobre el servicio de intermediación.

Pero no. Eso excede el espacio del blog y, además, no es mi intención alargarme innecesariamente. Así que voy a limitarme a señalar un par de aspectos que me parecen clave en el servicio de orientación, el que, por decirlo de alguna manera, me resulta más propio.

Lo primero que querría señalar es el orden. Me refiero a que sea el primer servicio de la lista. Puede parecer baladí pero para mí es importante que el primer servicio que se menciona, se desarrolla y se regula para ofrecer a los ciudadanos sea la orientación con su características de personalizada, integral e inclusiva.

Lo segundo son los tres servicios concretos que estarán garantizados dentro del propio de orientación:

  • Elaboración de un perfil individualizado.
  • Tutorización individual, asesoramiento continuado y atención personalizada.
  • Itinerario o plan personalizado.

La elaboración de un perfil personalizado se realizará en los siguientes términos:

  • Basado en datos estadísticos, apoyado en el uso de herramientas de perfilado y con una valoración de empleabilidad.
  • Con un diagnóstico a poner en conocimiento de la persona en el plazo de tres meses desde la solicitud del servicio de orientación. 

Esto último de que las personas podrán acceder a ese diagnóstico en el plazo máximo de tres meses después de solicitar el servicio me parece todo un reto

En el servicio de Tutorización individual, asesoramiento continuado y atención personalizada lo que destaca es la importancia que se da a los datos técnicos, a la información y al uso de herramientas digitales ( se mencionan específicamente las redes sociales) en todas las áreas que abarca:

  • Asesoramiento técnico sobre situación del mercado de trabajo
  • Asesoramiento técnico sobre la oferta formativa de los sistemas de formación existentes
  • Asesoramiento en la aplicación de técnicas para la búsqueda activa de empleo
  • Asesoramiento y apoyo técnico para la definición del currículo
  • Asesoramiento para el autoempleo y el emprendimiento,

Me sorprende ese nivel de concreción en este servicio que llega a establecer el curriculum en términos de competencias como la única forma para reflejar el perfil de la persona.

En lo que refiere al Itinerario o plan personalizado, creo que lo más destacable o novedoso es que se configura como un derecho para las personas desempleadas y una obligación para los servicios públicos de empleo estableciendo un plazo concreto: <<Las personas demandantes de los servicios de empleo tienen derecho a disponer de su itinerario o plan de actuación individualizado, en el plazo máximo de un mes, a contar desde la elaboración de su perfil como persona usuaria y previa petición de esta persona o, en su caso, de la tutora.>>

Como decía, no quiero extenderme. Mi intención era solo señalar la publicación de este importante R.D. Y, claro, mencionar aquellos aspectos que me parecen más relevantes, algunos por lo que suponen de cambio o concreción y otros, como estos últimos, porque me parecen muy ambiciosos.

Y con esto querría terminar, con que me alegran las referencias al papel de los profesionales de orientación o la concreción de plazos pero ahora toca lo importante: hacerlo.